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Imagen de Filmoteca Española

El próximo 6 de septiembre se cumplirán 70 años de la explosión de uno de los polvorines militares próximos al puente Zulema. Una fecha negra para la ciudad y de la que se vertieron y aún se sigue haciendo, ríos de tinta sobre lo sucedido. Pero conviene hacer historia según las reseñas efectuadas en su época por la prensa o fruto de las investigaciones de historiadores posteriores.

 

El Ayuntamiento Complutense, había estado ese año preparando la visita del General Franco a la ciudad, que se preveía para el 10 de octubre, como así se produjo, para conmemorar el cuarto centenario del nacimiento de Cervantes.

Por aquél entonces Lucas del Campo ocupaba la alcaldía de Alcalá, quien ya había ocupado el cargo entre 1923 y 1926 durante el gobierno del General Primo de Rivera.

Pero lo que nadie podía prever fue el terrible acontecimiento que iba a tener lugar en la noche del 6 de septiembre. Cuando poco antes de las diez de la noche, el polvorín situado junto al río, en el terreno que ahora ocupan las instalaciones municipales de recogida de animales, saltó por los aires.

La explosión, iluminó el cielo, cascotes, piedras y polvo cubrieron la ciudad, la mayoría de los cristales saltaron de sus emplazamientos y del lugar no quedaron ni los cimientos, llevándose de paso, la fábrica de “Río Cerámica”, un ventorro situado junto al río, así como varias casas cercanas y una parte medieval del Zulema, que por su estructura de piedra aguantó en parte la explosión, siendo la parte más dañada la superior, pudiéndose cruzar a pie.

Puente que fue demolido, aprovechándose sus piedras para construir el actual, quedando los restos bajo la pasarela que lleva ante la puerta del cementerio Jardín.

Imagen de Filmoteca Española
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El balance de muertos ascendió a una cifra cercana a los 16, todos los soldados de guarnición en el polvorín, así como los obreros de Río Cerámica. Una treintena de heridos fueron asistidos en el Teatro Salón Cervantes, habilitado como hospital de primeros auxilios,  al disponer de grupo electrógeno propio. Otros fueron atendidos en el dispensario de la Cruz Roja. La explosión había hecho que Alcalá se quedase sin luz. Pronto se movilizaron todas las fuerzas del ejército de los cuarteles alcalaínos, así como la población, tratando de encontrar entre las ruinas supervivientes.

Por aquel entonces ocupaba la alcaldía Félix Huerta Álvarez de Lara, ya que el titular Lucas del Campo estaba de viaje.

Según consta en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, el alcalde en funciones Félix Huerta y Álvarez de Lara, envió un telegrama al Gobernador Civil de Madrid comunicándole el terrible suceso

Confirmándole conferencias telefónicas, tengo el sentimiento de comunicar a V.E. que sobre las veintiuna cuarenta y cinco horas día de ayer, explotó polvorín Zulema. Realizadas operaciones salvamento colaboración Autoridad Militar y Eclesiástica hasta el momento que telegrafío número de victimas son siguiente: muertos diez, heridos graves cinco, leves treinta y tres. Daños materiales industria “Río Cerámica” destruida por completo donde se supone hay más victimas, un Ventorro y tres casas de campo. Dicho polvorín dista aproximadamente de la Ciudad dos kilómetros. Mayoría de heridos leves son consecuencia rotura de cristales. Por escrito amplío detalles y nombres víctimas. Salúdole. Alcalá de Henares 7 Septiembre de 1947. El Alcalde.

Como se puede leer en el texto del telegrama, d. Félix Huerta alude a la explosión del polvorín Zulema.

En este aspecto, en diferentes fuentes  que he consultado se cita que la explosión tuvo lugar en los polvorines A y B, situados cerca del puente Zulema.

Púes bien, esta inexactitud histórica fue comprobada personalmente por mí sobre el terreno, pudiendo hacer fotos del polvorín B, que ahora se encuentra sepultado bajo el vertedero.

Próximamente publicaremos las fotos, en exclusiva, de la visita de Ignacio Sánchez a dicho polvorín

Javier Rubio, identificó en el archivo militar de Ávila las características de este polvorín y que se corresponden con una boca con arco de mediopunto en la parte izquierda de la subida al Zulema, antigua carretera de Loeches, como una parte final de uno de los túneles. Los datos que tiene sobre la construcción del mismo son los siguientes:

El presupuesto está fechado el 15 de enero de 1938, por la Comandancia General de Ingenieros del Ejército del Centro, asigna una cantidad de 76.373 pesetas con 64 céntimos “para la construcción de un túnel-depósito en la Cuesta Zulema, de Alcalá de Henares”

El depósito-polvorín se sitúa en una antigua cantera a cielo abierto, en la carretera de Alcalá a Loeches. El túnel está formado por dos galerías: una principal de 35 m. de longitud y otra lateral de 10 m. La sección está compuesta por un semicírculo de 8 m. de diámetro, y una porción regular (una especie de zócalo) de 0,40 m- de altura. En los primeros seis metros de túnel, la parte rectangular del zócalo, en vez de ser de 0,40 es de 1,50 m. para establecer un muelle de carga y descarga de camiones.

Todo el túnel se reviste de una bóveda de Hormigón de 0,40 m. de espesor uniforme. La ventilación se consigue por instalación de doble tubo, de 0,20 m. de sección, realizados en Uralita. Parten del fondo de ambas galerías y se encuentran en una caja de empalme en la intersección de ambas. De ahí, hacia el exterior, siendo forzada la circulación del aire por aspirador (así se denomina en la memoria).

También disponía de recursos anti-incendios, mediante lo que denominan “un sistema semi-automático”. “La instalación se compone de un gasógeno situado puertas afuera del Depósito y de una tubería inferior con ramificación cada 10 m. Producido el gas ácido-carbónico, se establecen tantas cortinas de gas, como ramificaciones lleva la instalación”.

En el informe se citan las puertas que cierran el depósito: dos hojas de 0,10 m. de espesor. Que se construyó anejo un refugio contra ataques aéreos, de 29 m de superficie (la segunda boca de entrada, tapada por derrumbes); un camino de acceso de 238 metros de longitud y, para el cuerpo de guardia y encargado del Depósito, tres departamentos que no detallan, indicando solo que son “con capacidad suficiente para la necesidad a que se los destina”.

Con estos datos pude comprobar sobre el terreno la exactitud de los mismos.

El lugar con el paso de los años se convirtió en un auténtico vertedero, sin que ninguna autoridad municipal tuviese el mínimo interés por darlo a conocer, y conservarlo. De hecho ahora mismo está sepultado.

Desde la carretera del Zulema se pudo comprobar el recinto vallado, justo detrás del cementerio-jardín. Al fondo detrás de unos restos de palés y de material de construcción se observaba el arco de medio punto que daba acceso al polvorín.

El lugar se podría haber conservado con un especial interés para recuperar la memoria, ya que es de suponer que el polvorín que estalló, realizado en las mismas fechas, tenía una construcción similar.

Volviendo a la explosión del polvorín “A”, el 18 de septiembre tuvo lugar el funeral por las víctimas en la Iglesia de los Jesuitas, el pueblo se volcó con las mismas y por aportación popular se alcanzó la cifra de 100.306,82 pesetas-

En cuanto a las causas de la explosión, es algo que hoy todavía se desconoce, existen diferentes hipótesis, lo que sí es cierto es que los mandos militares encargados de la investigación en su primer informe aludían a causas fortuitas, El hecho fue aprovechado por el régimen para detener y condenar a “presuntos culpables”. Una de estas  personas poco antes de fallecer hace unos años confesaba a un amigo e historiador alcalaíno su participación en los hechos, pero eso ya es otra historia.

Ignacio Sánchez

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1 Comentario

  1. Otra historia no.. Si confesó su participación se debería aclarar, porque se trata de convencer a la gente continuamente de que se aprovechó para juzgar injustamente a alguien, y parece ser que no fue así entonces

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