magistral-alcala

Es el templo mayor de Alcalá, posee el título de Catedral desde 1991, el año en que se creó el Obispado de Alcalá. Antes había sido simplemente ermita, luego iglesia parroquial, después Colegiata y finalmente Magistral.
La ermita la construyeron los visigodos en el lugar donde la tradición decía que habían sido martirizados los niños Justo y Pastor, sobre el año 310 d.C.. A la hora de la repoblación cristiana del burgo, hacia el año 1122, se levantó una iglesia humilde que sirvió de punto neurálgico a partir del cual creció y se desarrolló la villa medieval. Por mandato del arzobispo Cisneros, fue rehecha desde sus cimientos, dirigida la obra por Pedro Gumiel, entre 1497 y 1514. Declarada colegiata, con su cabildo de clérigos y muchas rentas por el obispo Carrillo de Acuña en 1477, tras su reconstrucción Cisneros la hizo Magistral en 1516, siendo junto a la de San Pedro de Lovaina la única iglesia en el orbe cristiano con esta categoría: significaba que todos los individuos de su cabildo debían ser profesores en su Universidad. Sufrió un incendio en 1936 que la destruyó por completo, habiendo sido no solo restaurada, sino elevada a la categoría de Catedral, en 1991.

La Catedral
Iglesia Magistral

Orientada de forma clásica, la portada principal se abre en el hastial de Poniente, enmarcada por un alfiz con resalte rectangular, y consta de un ingreso de arco muy rebajado adornado del cordón franciscano y cenefas renacentistas. Sobre el ingreso, un arco trilobulado rematado en florones, que cobija dos escudos laterales de Cisneros, y un medallón central con el emblema de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso timbrado de capelo cardenalicio.

En la esquina suroeste del templo, se alza la torre de la Catedral, que fue construida por etapas a lo largo de todo el siglo XVI. El cuerpo inferior lo trazó Rodrigo Gil de Hontañon, siendo continuada por el Maestro Argüello y rematada, a principios del siglo XVII, por Nicolás Vergara el Mozo, quién colocó el chapitel de pizarra. Es muy sobria de aspecto, en piedra sillar de la sierra, existiendo la posibilidad de ascender en su interior a través de una escalera helicoidal. En el muro norte de la Catedral existe otra puerta de acceso, estilo gótico sencillo con arco conopial rematado por una cruz.

En el interior, está estructurada en tres naves, más alta la central que las laterales. Tras el presbiterio se abre una amplia girola. Las bóvedas, de piedra tallada, son de tercelete, con grandes florones en las claves, y apoyan en pilares escoltados por densos racimos de pilastras de tipo gótico decoradas con cardinas. Limpia la nave central del coro que antaño la ocupaba, la reja que lo cerraba se ha puesto a los pies de la nave principal. Es una reja de hierro muy trabajado al estilo del primer Renacimiento por el artista toledano Juan Francés, a comienzos del siglo XVI. Sin retablo, la capilla mayor solo muestra la mesa de altar (regalo de Sixto V al rey Felipe II) presidida por una talla gótica de la Virgen María, y un grupo de los Santos Niños que señala estar allí enterrado el mayor de los complutenses: El Cardenal Cisneros.

En la nave del Evangelio queda solamente una capilla lateral, y en la de la Epístola encontramos abiertas varias, que desde la entrada son las siguientes: capilla-parroquia de San Pedro, construida en 1622, con portada severa de granito en estilo herreriano. En su interior es de admirar la puerta de subida a la torre, obra de Rodrigo Gil de Hontañon. Le sigue la capilla de la patrona, la Virgen del Val, cuya talla es una copia de la original del siglo XIII destruída en el incendio de 1936. La siguiente capilla es la de San Diego de Alcalá, que fue mandada construir por Enrique IV de Castilla, agradecido a una curación que le procuró el santo franciscano. Se vé una urna con los restos del personaje, y un buen cuadro atribuido a Murillo que describe el “milagro de las rosas” del fraile. Esa urna se abre todos los 13 de Noviembre, para que los devotos puedan contemplar el cuerpo incorrupto de San Diego. Le sigue la capilla de Santa María la Rica, con una reja de 1752, alberga una talla de Nuestra Señora de la Cabeza. A continuación está la capilla del Cristo de la Agonía, capilla mudéjar cubierta de yeserías imitando madera, por donde se accede al Claustro.

Bajo la capilla mayor está la Cripta de los Santos Niños, en el lugar exacto, eso se piensa, donde sufrieron el martirio, fueron enterrados. Recinto al que se accede por dos portadillas barrocas con relieves del martirio, se cubre de bóveda elíptica, y en su interior se venera la urna de plata que contiene los restos de los Santos, y la piedra martirial más algunos relicarios, entre ellos el de los restos de San Félix de Alcalá.

El costado meridional del templo está ocupado por el claustro catedralicio, construido en el siglo XVII en estilo de severas líneas herrerianas, atribuyéndose su autoría a la escuela de los Mora. Sus cuatro pandas están abiertas en arco de medio punto separados por pilastras de recia sillería. El suelo de sus crujías estaba cubierto de laudas sepulcrales de canónigos magistrales, que ahora lucen adosadas a los muros para exposición museística.